¿Qué es?
Un tránsito de Venus es un evento astronómico que sucede cuando Venus pasa directamente entre el Sol y la Tierra; este hecho es análogo a los eclipses solares causados por la Luna, pero la distancia y el tamaño aparente de Venus hacen que este solo pueda verse como un pequeño punto negro que atraviesa la cara visible del Sol durante un tiempo de entre 5 y 8 horas.
A través de la historia…
Diversas culturas como las culturas india, griega, egipcia, babilónica, maya y china, observaron a Venus y registraron su movimiento. Los primeros griegos pensaban que las apariciones de Venus matutinas y vespertinas constituían diferentes objetos -Héspero (estrella de la tarde) y Eósforo (estrella de la mañana); y se atribuye a Pitágoras el señalamiento de que consistían del mismo planeta. No existe ninguna evidencia de que alguna de estas culturas tuviese conocimiento de los tránsitos.
Los tránsitos de Venus captaron la atención de todo el mundo por primera vez durante el siglo XVIII. En aquellos días, el tamaño del sistema solar era uno de los misterios más grandes de la ciencia. Se conocía el espaciamiento relativo entre los planetas, pero no sus distancias absolutas. ¿Cuántos kilómetros debería uno viajar para alcanzar otro mundo? La respuesta era tan misteriosa entonces como lo es ahora la naturaleza de la energía oscura. Venus era la clave, según el astrónomo Edmund Halley. Él se dio cuenta de que si se observan tránsitos de Venus desde lugares con grandes separaciones en la Tierra, debería ser posible triangular la distancia a Venus usando el principio del paralaje.
La idea entusiasmó a los científicos, quienes emprendieron expediciones por todo el mundo con el fin de observar un par de tránsitos en la década de 1760. Incluso James Cook, el gran explorador, fue enviado a observar uno de ellos a Tahití, un lugar tan remoto para los europeos del siglo XVIII como lo es ahora la Luna o Marte para nosotros. Algunos historiadores han llamado a aquel esfuerzo internacional “el programa Apolo del siglo XVIII”.
La idea entusiasmó a los científicos, quienes emprendieron expediciones por todo el mundo con el fin de observar un par de tránsitos en la década de 1760. Incluso James Cook, el gran explorador, fue enviado a observar uno de ellos a Tahití, un lugar tan remoto para los europeos del siglo XVIII como lo es ahora la Luna o Marte para nosotros. Algunos historiadores han llamado a aquel esfuerzo internacional “el programa Apolo del siglo XVIII”.
| Tránsito de Venus en 1882 |
Tránsito de Venus en el 2012
| Tránsito de Venus de junio 2012 |
| Tránsito de Venus el 8 de junio del 2004 |
Tal y como estaba previsto, Venus apareció tímidamente como un pequeño lunar recorriendo el disco solar ante las cientos de miles de miradas de científicos y aficionados que lo esperaban para seguir su trayecto que duró unas siete horas.
El fenómeno, retransmitido por la NASA en directo, fue visto en casi todo el planeta excepto en África y gran parte de América del Sur. La mejor vista la tuvieron los países de Asia del Este y del Pacífico Occidental, que pudieron ver el recorrido completo.
América del Norte, Centroamérica y el norte de América del Sur (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) pudieron ver el inicio antes del atardecer, mientras que la mayor parte de los países de Europa, Oriente Medio y Asia del Sur vieron la última etapa al amanecer del miércoles 6 de junio.
El fenómeno, retransmitido por la NASA en directo, fue visto en casi todo el planeta excepto en África y gran parte de América del Sur. La mejor vista la tuvieron los países de Asia del Este y del Pacífico Occidental, que pudieron ver el recorrido completo.
América del Norte, Centroamérica y el norte de América del Sur (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) pudieron ver el inicio antes del atardecer, mientras que la mayor parte de los países de Europa, Oriente Medio y Asia del Sur vieron la última etapa al amanecer del miércoles 6 de junio.
Este fenómeno, que se denomina tránsito planetario, tiene lugar cuando el Sol, Venus y la Tierra se alinean en ese orden, de forma que el planeta bloquea parte de la luz que emite la estrella, sin llegar a ser un eclipse ya que la porción que cubre es muy pequeña.
El Sol, Venus y la Tierra se alinean en raras ocasiones debido a que las órbitas alrededor del Sol de estos planetas están ligeramente inclinadas la una respecto a la otra y llegan a "desincronizarse", según explicó Adriana Ocampo de la división de Ciencias Planetarias de la NASA.
Eso es lo que hace que sea un fenómeno poco frecuente que se ve dos veces seguidas cada siglo con una diferencia de ocho años entre uno y otro y no vuelve a repetirse hasta 105 años después. El último tránsito se produjo en junio de 2004 y el siguiente será en 2117.
Los tránsitos de Venus, considerados una "rareza astronómica", (desde que se inventó el telescopio se registraron tránsitos en 1631, 1639; 1761, 1769; 1874, 1882 y 2004) ayudaron a los científicos en los últimos siglos a despejar algunas incógnitas sobre la distancia de la Tierra al Sol y por tanto el tamaño del sistema solar, algo que cambió el concepto de la ciencia.
Los expertos aseguran que esta oportunidad será única para profundizar en datos como la temperatura y la presión de la densa atmósfera de Venus.
El Sol, Venus y la Tierra se alinean en raras ocasiones debido a que las órbitas alrededor del Sol de estos planetas están ligeramente inclinadas la una respecto a la otra y llegan a "desincronizarse", según explicó Adriana Ocampo de la división de Ciencias Planetarias de la NASA.
Eso es lo que hace que sea un fenómeno poco frecuente que se ve dos veces seguidas cada siglo con una diferencia de ocho años entre uno y otro y no vuelve a repetirse hasta 105 años después. El último tránsito se produjo en junio de 2004 y el siguiente será en 2117.
Los tránsitos de Venus, considerados una "rareza astronómica", (desde que se inventó el telescopio se registraron tránsitos en 1631, 1639; 1761, 1769; 1874, 1882 y 2004) ayudaron a los científicos en los últimos siglos a despejar algunas incógnitas sobre la distancia de la Tierra al Sol y por tanto el tamaño del sistema solar, algo que cambió el concepto de la ciencia.
Los expertos aseguran que esta oportunidad será única para profundizar en datos como la temperatura y la presión de la densa atmósfera de Venus.
Otro punto de vista… (Ciencia y mística)
A los tránsitos de Venus, históricamente se los asocia con cambios importantes en la sociedad – y son extremadamente raros. Los tránsitos de Venus se producen en pares de ocho años, con 122 años entre los ciclos de pares. Éste de junio sigue al del 2004 – que siguió al par de 1874 y 1882. Generaciones futuras volverán a experimentarlo la próxima vez durante el 2117 y 2125.
Lo que es importante del tránsito de Venus en particular – es la oportunidad que se tiene de utilizar los singulares y benéficos catalizadores para su propio avance espiritual. Los ciclos de energías expansivas se producen aun sin su conocimiento consciente. Cuando conocemos su existencia y participamos conscientemente en ellos, nos abrimos a la abundancia de aperturas espirituales y a dejamos ir el viejo equipaje que ahora está listo para disolverse. Esto nos permite ser más libres y más capaces de participar plenamente como generadores de cambios divinos.
*Muy importante: Las observaciones del Sol no deben hacerse, en ningún caso, a ojo descubierto por los riesgos ciertos que esta actividad implica. En efecto, la luminosidad de nuestro astro rey es tan alta que puede producir daños serios en la visión del observador. Se recomienda, por tanto, usar filtros apropiados, como por ejemplo lentes de soldador no inferiores al grado 14.

